Módulo 3 · Colaborar con IA
3.2 Delegación
Qué aprenderás: los tres componentes de la Delegación y cómo decidir un reparto de trabajo entre tú y la IA.
Delegar bien exige tres «conciencias»:
- Conciencia del problema. Antes de abrir la IA, tienes claro qué quieres conseguir y qué tipo de trabajo es (investigar, escribir, decidir, programar, aprender…). Si no sabes qué buscas, no puedes repartirlo.
- Conciencia de la herramienta. Sabes qué puede hacer bien una IA y qué no (módulo 2), y qué ofrece la que estás usando (búsqueda, archivos, código, memoria, edad mínima, privacidad). No todas valen para todo.
- Delegación de tareas. Divides el trabajo y asignas cada parte a quien la hace mejor, con la IA como colaboradora, no como sustituta.
Un método de cuatro preguntas para cualquier tarea de tu proyecto:
Ejemplo (ilustrativo). Lucía quiere preparar la guía de reciclaje de su barrio. Reparte el trabajo así: ella decide a quién va dirigida, entrevista a los vecinos y escribe las conclusiones; con la IA colabora para ordenar sus apuntes, proponer formatos de guía y detectar frases confusas; no delega nada que tenga datos de los vecinos. Antes de pedir nada, ya ha repartido.
Qué NO es delegar: pegar la tarea entera con un «hazlo» y esperar. Eso se llama soltar, y suele acabar en un resultado genérico que no sabes defender.
Ideas clave:
- Primero el problema, después la herramienta.
- Te quedas lo que exige tu criterio, tu aprendizaje o tiene riesgo.
- Delegar es repartir con un plan para comprobar cada parte.
Error común: elegir la herramienta antes que el problema («tengo un chat, ¿qué le pido?»). Empieza por lo que necesitas conseguir.
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